Lumphini

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Paseando en el parque, un poco hambrientos, vimos de lejos esa gran carpa azul marcada por una enorme pancarta donde se leía: Comida Vegetariana. Nos acercamos tímidamente, sin saber si en nuestra condición de turistas teníamos derecho a compartir ese momento con esos para quienes la comida fue preparada. No hizo falta nada, pudimos escoger entre todos esos colores y aromas, copiando como podíamos las combinaciones de los locales. No nos dejaron pagar, en su lugar nos dieron las gracias por recibir. La comida gratuita no es para los pobres, es para quienes tienen hambre, o el deseo de compartirla. El recipiente de origami en papel para reciclar, es el más precioso paquete de regalo que jamás haya recibido. Su delicadeza, su justeza, su origen y su funcion me invitaron y me invitan a creer que la belleza esta allí donde nuestros ojos la buscan.

Comida distribuida gratuitamente en el Parque Lumphini, Bangkok, Tailandia.